Windows y Linux: ¿Incompatibles?

Si de algo podemos jactarnos hoy en día, es la gran oferta en cuanto a sistemas operativos que tenemos a nuestro alcance. Sobretodo si de Linux hablamos, con más distribuciones de las que puedes llegar a imaginar.

Pero hoy no os hablaremos de las diferentes distribuciones de Linux que podemos encontrar, si no de tener más de un sistema operativo en el mismo ordenador. Para quien no creyera que esto es posible, ya puede empezar a creer. Y es que la realidad empieza a superar la ficción. Hoy en día podemos hacer tantas y tantas cosas que nunca acabaremos de probarlas todas.

En nuestro caso, hoy os introduciremos en el mundo de los sistemas operativos y explicaremos conceptos básicos sobre como tener más de uno en nuestro ordenador.

Y para ello empezaré respondiendo a la pregunta que hoy nos ocupa, y es un rotundo no. Ambos sistemas operativos son totalmente diferentes. Windows por su parte es la plataforma más utilizada actualmente en cuanto a ordenadores personales y Linux sin embargo (y desde hace unos años) está creciendo desmesuradamente como plataforma favorita para servidores. ¿Por qué?

Bueno, la respuesta no es ni genérica ni fácil de contestar. Primero de todo, depende mucho del tipo de empresa, y de las preferencias de la misma para con su infraestructura. Por ello tampoco entraremos en temas monetarios ni empresariales.

Lo que nos ocupa hoy tiene una vertiente más práctica y a escala reducida, ya que trataremos ambos sistemas operativos de cara al usuario, que es en el fondo el que marca diferencias día a día. 

Primero de todo explicaré un poco como funciona cada sistema operativo, muy por encima, como introducción a lo que desarrollaré a continuación. Y para ello empezaremos marcando unas pautas de instalación de todo sistema operativo desde cero.

  • Arranque desde un medio extraíble el sistema operativo.
  • Particionado del disco duro (o selección del mismo).
  • Instalación.

Vistos estos tres pasos que todo sistema operativo cumple, iremos desarrollándolos por pasos.

Arranque desde un medio extraíble

El primero, arranque de nuestro sistema operativo desde un disco (ya sea un CD o DVD) o a través de un USB booteable. Ambos sistemas son igual de válidos y eficientes. Para los más expertos, les recomiendo usar el procedimiento vía USB. Para los más inexpertos, usar un disco.

Durante este proceso, el sistema arrancará el proceso de instalación del medio que usemos. Es el paso más sencillo de todos. Para hacer que el equipo arranque desde nuestro USB o CD tendremos que cambiar la preferencia de arranque en la BIOS, o seleccionar el medio de arranque en la pantalla de inicio (según cada ordenador, tendremos que presionar un “F” diferente, en mi caso F12).

Particionado del disco duro o selección de disco

Segundo paso, el más complicado de todos ellos. El sistema que utiliza Windows es muy simple. Nos encontraremos con una pantalla donde aparecerá nuestro disco duro. Lo primero que deberemos hacer es clicar en nuevo, formatear si queremos borrar todo lo que hubiera en el mismo y darle a continuar para iniciar la instalación. Sólo en caso de que queramos partir nuestro disco duro, seleccionaremos nuevo y en el tamaño del mismo, pondremos (en MB) la cantidad de megas que queremos asignarle a la partición del disco duro. Tan fácil como eso. Y veremos que nos aparecen ahora dos imágenes de disco duro, ambas con un tamaño correspondiente a lo que nosotros hemos decidido. Ya sólo queda seleccionar cualquiera de estas particiones e instalar el sistema operativo en ella (la instalación es un proceso totalmente automático, por lo tanto no tendrás que hacer nada).

El problema viene cuando queremos hacer el mismo procedimiento en Linux, que es bastante más complicado, lleno de opciones y cosas que debemos saber. Por ello, no os lo explicaré en este artículo, me lo reservo para otro donde pueda profundizar en el tema. Así que imaginemos que ya hemos seleccionado nuestra partición libre. Procedemos a iniciar la instalación. Como en Windows, la instalación de Linux también es totalmente automática, por lo tanto hasta que finalice el proceso de instalación, podremos dedicarnos a otras cosas.

Instalación

La tercera etapa de instalación y configuración es la más sencilla de todas. Básicamente porque no tendremos que hacer nada, excepto configurar la fecha, zona horaria, idioma del teclado… lo básico. No hay más complicaciones.

Pero aunque lo anterior os haya podido parecer muy bonito y fácil, no lo es en absoluto. Y podemos decir que el culpable en este caso es Microsoft, cuyo sistema operativo es muy agresivo en las nuevas instalaciones. Y ahora veréis cuanto.

Para los que no hayan caído en la cuenta todavía, normalmente cuando encendemos el ordenador, éste carga solo todo el sistema operativo hasta que nos muestra la pantalla de bienvenida. Claro que hasta ahora sólo teníamos un sistema operativo instalado. Pero ahora tenemos dos, lo cual significa que necesitamos de algún método o pantalla previa a la carga del sistema operativo para poder seleccionar el que queremos iniciar. Muy bien, esto siempre ha existido, y se llama Grub.

El Grub es el responsable de darnos a elegir qué sistema iniciar. Ambos sistemas operativos disponen de grub de arranque, pero uno de ellos lo podemos catalogar de invisible. Si, el de Windows. Y este hecho nos introduce totalmente en la problemática de tener dos o más sistemas operativos instalados.

De manera gráfica, y para que lo entendáis, la manera más fácil de instalar dos sistemas operativos es siempre instalando Windows primero y Linux después. De esta manera el grub de nuestra distribución Linux quedará activa para dejarnos escoger con que SO iniciar el ordenador. De hacerlo al revés, el grub de Linux sería sustituido por el de Windows, y este al ser “invisible” (para que nos entendamos) supondría que el ordenador siempre se iniciase con Windows, sin que nos dé la opción de arrancar Linux en ningún momento. 

Tal como se aprecia en la imagen, el grub de Linux nos permite escoger el sistema operativo con el cual queremos iniciar sesión. Además, el grub de Linux puede ser configurado desde el entorno gráfico del SO en cualquier momento, variando la preferencia de arranques en orden, cuenta atrás… es decir, un total dominio sobre la pantalla de arranque.

 

Así que ya sabéis, podéis instalar tantos sistemas operativos como queráis particionando vuestro disco duro. Aun así, yo recomiendo encarecidamente instalar cada sistema operativo en discos duros diferentes. El procedimiento hasta la instalación sería el mismo, aunque en vez de particionar el disco, seleccionaríamos nuestro segundo disco duro para instalar Linux.

Esto supone que el grub de inicio de Linux quedara activo (suprimiendo el de Windows) y aun estando en discos duros separados, nos reconocería que tenemos dos sistemas operativos instalados. 

En próximos artículos desarrollaremos todo lo comentado en este artículo, así como la manera de instalar ambos sistemas operativos teniendo en cuenta lo nombrado sobre el grub.


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Acerca de Sergio

Técnico en administración de sistemas, apasionado de la informática a nivel de Hardware y Software.

Publicado el 2 de diciembre de 2011 en Software y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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